A veces,
ya no tengo tacto,
sobre el tiempo.
Se me escurre la arena,
de un reloj abandonado,
sin querer perder minutos,
pero se escapan segundos,
en mi llanto.
A veces,
me descentro en lo obvio.
Quizás tenga más imaginación,
que un comic de manga,
dibujado en blanco y negro.
Pero me doy cuenta…,
que en esta vida no hay mas colores.
Los grises se sirven ,
en bandeja de plata,
para conformar,
al inconformista.
A veces,
quisiera descarrilar,
de las vías de una vida,
construida de hierro y madera.
Pero se que es imposible,
hace demasiado tiempo,
que ando y corro,
Sobre la hierba fresca,
de los prados,
que me hacen sentir libre.
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