Al compás de una guitarra agrietada,
le acompañaba, en su nota una lagrima,
se podía escuchar la armonía….,
de la soledad,
haciendo mudo al tiempo,
que transcurría por sus dedos,
malgastando el tacto,
en la tristeza,
de una sinfonía absurda,
que consolaba su malestar incomprensible.
Disminuye el ritmo de la pausa,
conforme suben los latidos,
de un corazón mal herido,
sin ganas de estar,
prometiéndose a si mismo,
no volverse a enamorar,
sin antes asegurarse,
de tener una buena razón,
para sangrar.
Yace en su vaso vació,
la esperanza del mañana,
de levantarse sin ojeras,
ni motivos para chantajear,
el silencio de una almohada,
testigo directo del insomnio,
sufrido de madrugada.
Se pone de pie, frente la ventana,
Tapando su tímida mirada,
para que el sol no vea su sufrimiento.
Le grita al viento que pasa,
hoy es una día diferente,
completamente nuevo,
estoy decidido a recuperar,
todas las sonrisas,
que la noche me hizo olvidar.
16-12-10
J.Calvo
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