Me deje el color del iris,
enganchado en una foto.
En el humo de un cigarro,
la silueta de mis labios,
y en el borde de un vaso,
mi estado de ánimo.
Al caminar,
coleccionaba miradas en mi camiseta,
y en la cartera su curiosidad.
Paso a paso,
marcado por el bastón,
de la edad animada,
por un vaso de vino,
y una partida de domino.
Después de adelantar,
a un chupete,
nadie me quitara lo vivido,
ni a el su piruleta.
De frente siempre,
semáforo en verde o rojo,
ni blanco ni negro,
simplemente sentido común.
Zancadas impares,
esquivando lunares,
rosas y verdes,
de veces marrones,
olvidados o no por un despistado.
Sentado en los recuerdos,
marcados de negro nombre anónimo,
en la madera eterna,
de forma de corazón.
Una sombra dispar,
hace correr a todos,
refrescando mi memoria,
no robada siendo natural,
pero encontrando a toda la policía,
compartiendo el mismo bar.
Es hora de volver,
a donde no me dieron hora para ir,
pero si un destino,
desde donde partir.
16-08-2010
J.Calvo
No hay comentarios:
Publicar un comentario