jueves, 17 de marzo de 2011

Vampiro

Yace mi piel,
en una pared,
postrada en el tiempo,
viendo nacer, 
el final del día.

Dejando caer mi espalda,
cediendo mis rodillas,
observando mis manos,
como perdieron,
su pliegue palmar.
Insoportable pensar,
que ninguna sombra me imita.
Ni siquiera puedo saber,
de que color son mis pupilas,
no me ceden el reflejo,
a estas alturas.

Suelo robar los sueños,
suelen dejarse robar,
a cambio de un eterno deseo,
esta vida infinita.
La que despedaza,
el color del iris,
dejándole un blanco escalofrío,
pasando la vida del soñador,
por mis labios sangrientos,
a la misma vez que se escurrían,
sus latidos en mis temblorosas manos,
dejando caer por fin
un suspiro en el vacío.

El precio de la vida eterna,
es sacrificio eterno.
Ya no tengo marcha atrás,
solo hay un rumbo,
igual que solo hay una vida.
Deje robar mi sueño,
por soñar lo que no debía.

5-12-2010

J.Calvo

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